Cuando las personas hablan de esperanza. Escrito por Jimmy Torrez, Julio 2018
Gotas de lluvia ácida que caen y queman la piel, nubes grises que ocultan la visión sobre la luz cada vez más brillante pero que minuto a minuto vemos menos y menos, montañas de incertidumbres con la que topamos si acaso abrimos nuestros ojos, corazones llenos de fuego encendido por la maldad y la falta del amor, cuchillos lanzados hacia arriba que se devuelven contra nosotros enterrándose como lanzas afiladas en manos de nuestro peor enemigo, en nuestro propio pecho, señales claras que no podemos ver y que nos avisan realidades aplastantes, cáncer que a diario no sentimos ni percibimos pero que nos consume sin darnos cuentas, sentimientos vacíos que acaban siendo llenos de la propia ignorancia al hecho, humanidad maniatada por la influencia de lo que es y no por lo que debe ser, lenguas que hablan de todo pero que son mudas cuando se trata de la verdad, luchas sin sentido donde pierde la humanidad, religiones vendidas al mejor postor.
Nunca antes cada ser humano ha colaborado tanto con la siembra de la semilla que nos destruye, nunca antes se había hablado tanto de esperanza día tras día, pero esta, es simplemente con cada acto realizado totalmente ficticia, nunca antes una luz tan tenue ha sido tan intensa, nunca antes se había hablado tanto de masas remando por un fin y al llegar nadie remo en conjunto, percatándose de que a pesar de llegar al lugar, sencillamente estaba vacío, nunca antes una verdad tan grande es cada vez más pequeña, así son nuestros pasos sobre la tierra no procuramos sembrar semillas que generen frutos buenos que llenen la humanidad de valores y que a su vez estas sigan siendo semillas, somos precursores de una u otra forma de lo que existe, no damos a la palabra esperanza el verdadero significado de lo que en realidad es, y lo que es peor aún: somos incapaces de darnos cuenta de que esa luz cada vez más tenue y esas señales son la mirada atónita de nuestro creador observando nuestro brutal comportamiento frente a la única esperanza, ÉL, su palabra que es vida, la cual nos pasa y pasa una y otra vez frente a nuestros ojos sin causar ningún efecto, se escuchan las lenguas mudas decir esto es bíblico, padres contra hijos; hijos contra padres; final de los tiempos, todo este enjambre de maldad es profético, todos observan y la verdad nos aplasta, todo está escrito parece ser la frase de moda, que conformista es el ser humano, que poco valemos cuando se piensa en el individualismo, nunca los principios, la moral, la ética y el amor habían tenido tantas derrotas seguidas frente a la maldad, además completamos la faena con baños de agua de inconsciencia.
La
pregunta sería: ¿Qué hace cada persona por darle un revés a esta situación?
nunca Dios nos la puso tan fácil, la única respuesta está en ÉL, hagamos que
nuestras lenguas se escuchen y dejen de ser mudas; que hablen con el sentir de
cada pulsación de amor cuyo yacimiento es el corazón, que cada palabra sea
dicha con fuerzas mayores a las generadas en esta pequeña casa que es nuestro
planeta, para que así, cada una de retumben pero en los cielos, hagámonos
dignos de pertenecer a esta grandiosa creación, apartemos esa oscuridad pero
con un verdadero sentido espiritual con raíces fuertes, necesitamos ese trueno
cuyo desembarco sea el centro del corazón para que lo haga palpitar en un río
de buena voluntad, esa que no pide nada a cambio y es infinita dentro de lo
finito . ¡Dios nunca ha sido tan directo y nosotros tan ciego, somos cuchillo
de palo, mientras nos entierran una daga cada día más filosa y victoriosa,
forjada en el mal! ¿Tenemos defensa? Si.... pero estamos inerte para tomar el
camino y enderezar el rumbo, somos maniquíes dentro de vidrieras cuando se
trata de la verdad, no de esa que ciertamente esta plasmada en un libro DIVINO
postrado en cada rincón de nuestra casa, sino de aquella que no nos permite
tener un último aliento, la fuerza y la voluntad para que de manera definitiva
la alcancemos, es imprescindible destruir y sobrepasar lo que son nuestros
peores y más pesados obstáculos: LA MALDAD Y NUESTRA PROPIA INCAPACIDAD DE
REACCIÓN, EN OTRAS PALABRAS, ¡NOSOTROS MISMOS!