Consternado. Escrito por Jimmy Torrez, marzo 2018.
De mis ojos brota una lagrima, suavemente comienza a rodar hacia mi
mejilla, parece un trayecto corto, pero es interminable, lento y sin fin,
mientras esta va buscando donde desembocar a mi mente se vienen imágenes
constantes de posibles errores que yo en algún momento haya cometido y en
conjunto, algunos sucesos que me gustarían cambiar, los cuales marcaron mi vida
y por consiguiente, mi futuro. Pienso en hechos puntuales que si no fuesen
ocurridos sería todo totalmente distinto y al mismo tiempo mi corazón se pone
chiquito, mi espíritu se confunde entre la realidad y mi tristeza.
Mis manos se tornan débiles al igual que mi cuerpo, busco tener fortaleza
en el más allá, me parece una buena manera de buscar la paz interior; de manera
desenfrenada sigo buscando y buscando, creo encontrar varios errores cometidos
y los evaluó, defino el tiempo y momento de esos eventos puntuales y
conscientemente reflexiono, me detengo y observo todo lo que he vivido, ahora
mi corazón y mi mente chocan, mi parte analítica cree que estoy pagando en vida
algunos de esos errores, pero mis sentimientos me hablan, diciéndome que no es
así, que no fueron tan graves, que están en su mayoría perdonados, le pregunto
a mi corazón: ¿la mayoría? y los demás? ¡Y me responde, También! De repente
como un rayo atravesando los cielos, golpeando fuertemente contra el suelo me
doy cuenta de que es imposible cambiar estos sucesos, en estos momentos la
realidad me aturde, ¿me pregunto porque ocurrieron? ¿Quién lo decide? ¿Quién lo
permite? ¡No lo sé! ¡O Tal vez me hago el que no lo sé!
Mis pensamientos dicen: cada error cometido, cada acto realizado o por hacer, son como un rompecabezas que hay que armar en contra del tiempo, esta efímera vida, solo si se fuese colocado las piezas correctas en el momento justo, todo lo vivido cambiaría; mi corazón dice: es el destino, ¡no puedes cambiar nada! se voltea hacia mí y me pregunta: ¿si pudieras cambiar todo, serias el mismo? Ahora la lagrima empieza a rozar mis pómulos, que tan poco recorrido y tan largo el tiempo, fluye con más fuerza, pero más lenta que al salir de mis ojos; ¡tendrá razón mi corazón, mis sentimientos! ¡Quien sería yo! ¿Sería el mismo? ¿Con los mismos principios? ¡No lo sé!
La vida te enseña y ahora tú tienes un nuevo rompecabezas que debes ir armando con todo lo aprendido, con toda la madurez, con todos los errores; pocos se dan cuenta de esta situación, la mayoría ni se percata, la vida termina pasándoles por encima y se vuelven parte activa de este mundo frio en el que vivimos. Vuelvo a entrar en conciencia y siento que he armado el mío con sapiencia, no se trata de ser perfecto sino de ser cada día más correcto, tampoco se trata de ser correcto por tener mayor conocimiento, sino predicando con el ejemplo, solo así todo encaja: ser más correcto aplicando tus conocimientos, pero dando el ejemplo, suena fácil, en muchos el orgullo no los deja, la vida los arrolla. De manera explosiva término recordando algo que siempre he entendido pero que las situaciones vividas me hacen olvidar por periodos cortos de tiempo donde impera en mí, es sólo confusión, mi cuerpo ahora más débil y más delgado entra en concordancia con mi conciencia, expresándome: ese recuerdo es DIOS, el ser supremo que decide todo, que nos regaló el libre albedrio para la toma de decisiones y que a su vez es el arquitecto perfecto del destino de cada uno de nosotros, sé que en estos momentos muchos dirán: ¡yo lo sabía! Puede ser... ¡Pero es solo en los momentos fuertes de la vida en que ese conocimiento se vuelve un sentir que se asoma para iluminar tu conciencia y habitar en tu corazón!
Quisiera ser el mismo de antes, quisiera tener la fuerza y la energía de
antes, como veré la vida después de esto. Solo sé que la cabeza me da vueltas...
De solo pensar en esto último mi corazón comienza a palpitar rápidamente, la
lagrima se torna más caudalosa, ahora baja de manera frenética por mi mejilla,
he colocado las piezas correctas, pero a su vez término entendiendo que somos
piezas del rompecabezas que está en manos del PADRE CELESTIAL, pero que a
diferencia de nosotros el arma con sabiduría y amor porque definitivamente les
da forma a nuestras vidas. De manera rotunda entro en razón y decido por siempre
escuchar y seguir a mi corazón, el guía mi conciencia, esta a su vez mis actos.
¡Mi lagrima de repente acelera y luego de atravesar toda mi mejilla comienza a
bajar por mi cuello y es ahí donde me doy cuenta el lugar donde desembocará, mi
corazón! ¡me reconforto por un momento! Abro mis ojos, Parece que estuve todo
este tiempo sumergido en un profundo sueño, siento que escribí todo estando
así, observo la escritura realizada y en mis adentros pareciese que tardé un
segundo en terminarla, aclaro mi mente, definitivamente si estoy seguro, ¡eso
tardé! ¡Un segundo! ¡El tiempo que duró la lagrima en hacer su recorrido desde
mis ojos tocando mis pensamientos, rozando mi piel, rasgando mis sentimientos,
hasta reposar en mi corazón! ¡en mi alma!